El comienzo.

Lo que a continuación voy a contarles no tiene un final definitivo. De hecho, el inicio de este relato me es confuso precisarlo dada la naturaleza de los eventos y el desarrollo de los mismos.

De igual manera, el avance de los episodios siguientes están situados en momentos y lugares de nuestro plano existencial.

Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia… o puede que no.

 Parte I

Cuando el adiós es necesario para el crecimiento de los dos, hay que hacerlo con heroísmo hasta el final…

-Anónimo

Pareciera que fue ayer cuando nos conocimos. Y a pesar de que fuera como ayer el momento en el que nos dimos nuestras primeras intenciones de ser algo, muchas cosas han cambiado. Sobre todo en mi.

De hecho, acepto la responsabilidad de los hechos que acontecieron a terminar nuestra larga relación. En efecto, no eras tu, fui yo.

Diciembre 17, 2013. Las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer sobre aquel día. Era el cumpleaños de mi hermana y como es costumbre, decidimos ir a comer a un restaurante para celebrar los primeros 13 otoños de su vida.

Ese día amanecí con un mal presentimiento. Un día antes me había peleado con Inglaterra y la verdad es que ahora no recuerdo cual fue el motivo del conflicto, pero seguramente había sido una tontería… como todos los conflictos que habíamos tenido.

No recuerdo a donde fuimos a comer, lo único que recuerdo es el regreso.

Fue un mensaje de Whatsapp el que sellaría nuestra relación. Infamemente, yo envié el primer mensaje.

 Iván: Oye, tenemos que hablar.

Inglaterra: Dímelo por aquí.

Me encontraba en el asiento trasero de la camioneta con mi teléfono. Estaba revisando esta conversación que al final derivaría en la sentencia que no fue capaz de soportar oír de mi voz. Ni siquiera el hecho de que la última vez que nos vimos fue en un parque de diversiones fue razón suficiente para convencerme que la distancia era corta. Estaba decidido. Pero la forma no fue la correcta.

Al final, la conversación giro en torno a mis intereses y en el bienestar de Inglaterra. Fue hasta la noche de ese día en el que por medio de una llamada telefónica, terminaríamos por completo todo tipo de relación interpersonal entre Inglaterra y yo.

La separación fue para mi un momento de duelo interno entre los fantasmas del pasado que constantemente se me presentaban en memorias que creía perdidas pero que de alguna manera seguían vivos y presentes en mi y en lo que me rodeaba.

En sí, no llegue a comprender en su momento que Inglaterra era algo mayor a lo que creía. Resulto ser todo un complejo sistema de sentimientos y emociones atado a un mundo que se forjó durante 3 años.

Esos poco mas de 1095 días fueron suficientes para atarnos el uno al otro para siempre.

En resumen; olvide lo que era estar enamorado y eso fue lo que llevo a nuestra ruptura. En ese momento la avaricia me cerró los ojos y no los abriría sino más tarde cuando todo estaba parcialmente perdido pero esa historia vendrá mas adelante.

Ese infame día comprendí que todo tiene un final y fue precisamente este desenlace el que daría pie a otra historia. Esa historia, sería el declive de algo que olvide hace mucho: aprender a enamorarme y sufrir en el proceso.

A pesar de que terminaba un momento de mi vida con nuestra separación, aun recuerdo firmemente la motivación que me llevo a topar semejante decisión: mis ganas por conocer más (féminas) y no quedarme atado a algo que no tenía un futuro claro.

Esta razón es un tanto legítima en el sentido de ambos intereses (teniendo en cuenta que mi capacidad telequinética estaba sumamente desarrollada y era capaz de leer los sentimientos de las personas). Ambos ganábamos libertad, o al menos eso esperaba.

Sabía que el inicio iba a ser duro puesto que durante mis 1095 días de relación con Inglaterra, poco a poco mi capacidad de relacionarme con personas del sexo opuesto se vio disminuida a tal grado que me daba pánico entablar una charla con alguien sin mezclar o mal interpretar intenciones.

Oh Inglaterra, como me gustaría que entendieras que jamás mis intenciones fueron propiciadas por otro país. Siempre fui yo y mis ideas que estaban lejos de coincidir con tu concepción del futuro. Aunado a esto, el comienzo por sanar mis heridas fue también complicado pues a pesar de estar separados, aun sentía algo por ti.

No en la misma intensidad que al comienzo, pero ese sentimiento perdura hasta el día de hoy… sin embargo, las intenciones son otras.

Hasta aquí este primer capitulo.

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